User talk:Tzejá

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Santa María Tzejá, Ixcán, Quiché, Guatemala.[edit]

Santa María Tzejá fue una de las aldeas que se fundó y desarrolló a finales de los años 60 y durante la década de 1970 en la selva tropical húmeda al norte de Guatemala, región conocida como Ixcán.


La reforma agraria, en el sentido de la distribución de la tierra ya trabajada para cultivo, era un anatema para la oligarquía gobernante del país. Pero se sostuvo una convicción: sería útil aliviar un poco la presión sobre el tema de la tierra, ofreciendo a los campesinos la posibilidad de colonizar la selva.


Se organizó entonces un plan, apoyado por el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA), en el cual se planeaba investigar y parcelar la tierra en aquella región (Manz, citado por Taylor 2002).


El impulso original para establecer Santa María Tzejá provino de una invitación que hizo un sacerdote católico, Luis Gurriarán (Padre Luis), a un grupo de campesinos. La propuesta que se hizo fue explorar las opciones que había para fundar una nueva comunidad.


Entre 1968, el sacerdote español Luís Gurriarán López se dio cuenta de los graves problemas socioeconómicos que tenían los campesinos en los diferentes municipios del Departamento de el Quiché; porque algunas familias tenían escasa extensión de tierra y otros sin nada. La gente se sentía obligada a trabajar en las fincas de la costa sur, realizando trabajos pesados mal remunerados y sobre todo recibiendo malos tratos.


De esa cuenta que a mediados de 1968, con el apoyo del mencionado sacerdote, se empezó el proceso de conformación de una Cooperativa Agrícola de Servicios Varios R. L. que tomó un año para constituirse formalmente (1969), obteniendo entonces la legalización de sus estatutos y su personería jurídica.


Con el respaldo de la cooperativa, se logró que el 10 de enero de 1970 entrara el primer grupo de aproximadamente 15 personas en las selvas vírgenes del Ixcán, con el acompañamiento de Gurriarán y el promotor social Fabián Pérez.


Inicialmente acamparon en la pequeña comunidad Santa María Dolores en donde construyeron un ranchito para resguardar la poca alimentación y los escasos enceres que habían transportado a espaladas desde el inicio de la travesía.


Quince días después de que el primer grupo había incursionado en las selvas, llegó un segundo grupo (25 de enero), en la que iban dos mujeres cuya función era específicamente la preparación del alimento de la comitiva.


Desde esa pequeña comunidad empezaron a abrir una brecha entre la espesa selva, hasta que se toparon con un gran río, que más tarde lo bautizaron con el nombre de Río Tzejá, en alusión de que en ese río habitaban una infinidad de nutrias, que en el vocablo K’iche’ se les llama Tz’ija’


A orillas del referido río establecieron otro campamento, en donde construyeron dos ranchos y una cocina rústica. Cruzaron el Río Tzejá y siguieron abriendo brecha en busca del lugar en donde establecerían el centro de la comunidad.


Con la asesoría de un ingeniero israelita, lograron identificar el lugar que actualmente ocupa el centro de la comunidad y a la comunidad lo bautizaron con el nombre de Santa María Tzejá; articulación de dos vocablos SANTA MARÍA, porque en mayo se celebra el patrono de la Santa Cruz y TZEJA, en alusión a las nutrias que habitan en el río. Literalmente el nombre de la comunidad quiere decir “Santa María del Río Perro de Aguas”.


En mayo del 1970, llegaron las primeras familias a poblar Santa María Tzejá y en el transcurso de dos años (1970-1972), la comunidad estaba poblado totalmente, principalmente por familias provenientes de distintos municipios de El Quiché, en su mayoría del habla K’iche’.


Un año posterior, todas las familias ya habían construido sus propias casas hechas de hojas de Pamaco (Palmáceas). Este periodo era de mucho trabajo y difícil, porque para tener los artículos de primera necesidad, se tenían que traer cargados, caminando de tres a cinco días a pie desde el municipio de Uspantán.


Entre 1973 a 1982 con el apoyo del sacerdote y de Fabián Pérez, Luciano Toj, Esteban Chay y Raisa Alicia Girón, (ésta última maestra de educación primaria y los otros, promotores sociales), la comunidad logró un significativo desarrollo en infraestructura, porque se construyeron varias casas al servicio de la comunidad: la infraestructura de la cooperativa, la iglesia católica, escuelas, campo de aterrizaje para avionetas, casa parroquial, salón de servicios sociales y otros.


En este periodo se empezaron a sufrir los primeros problemas de la violencia por parte del ejército guatemalteco, en donde inicialmente hubo amenazas en contra de los trabajadores sociales, hasta el punto de que tuvieron que retirarse de la comunidad, pero en seguida la emprendieron en contra de los comunitarios. En aquel entonces en horas de la noche desaparecieron a un miembro de la comunidad.


A pesar del clima de violencia, se logró el desarrollo económico individual, como la siembra de árboles frutales, el desarrollo de la agricultura, el cultivo de granos básicos y a través de la cooperativa agrícola se consiguieron proyectos de crianza de ganado vacuno y la siembra de cardamomo.


La maldición del Estado guatemalteco llegó en una tarde del 13 de febrero de 1982 cuando el ejército entró en la comunidad y con las carabinas de guerra disparaba a diestra y siniestra en contra de los habitantes.


Bajo la cacería de muerte, los habitantes tuvieron que huir a las selvas para salvaguardar sus vidas, porque en horas de la mañana habían notado que los militares estaban quemando casas en la vecina comunidad San José la 20.


Al día siguiente, la gente se adentró en las selvas de las parcelas para refugiarse, porque la tarde del día 13 de febrero no hubo tiempo de ir tan lejos. Algunos se fueron en la selva sólo con sus familias, otros formaron grupos de cinco, seis hasta diez familias.


Dos días después, el ejército empezó a quemar todas las casas de Santa María Tzejá y la destrucción de todas las pertenencias. Mataron a los animales de corral; perros, gatos pollos, ganados, bestias…


En ese mismo día masacraron a diecisiete miembros de la familia de los Caniles, entre hombres, mujeres embarazadas, niños y ancianos que los encontraron en sus refugios en la parcela a orillas del Río Tzejá.


A los tres meses de la tierra arrasada, el militar José Efraín Ríos Montt encabezó un golpe de Estado, al estar en la presidencia dictatorial, engañó a una parte de la población para que se entregara al ejército guatemalteco, pensando que los dejaría en sus mismas comunidades, pero los llevaron a otros lugares desconocidos.


Cuando el ejército se ausentó unos meses de la comunidad, la gente que huyó a sus parcelas empezó sembrar milpa, fríjol y otras siembras que son la fuente de la seguridad alimenticia, pero cuando ya estaban a punto de cosecharse, nuevamente llegó el ejército y macheteó todos los sembradillos.


La vida era imposible bajo la selva, ya que la gente no tenía nada que comer, sobre todo, en estas regiones llueve mucho y la falta de techo los exponía bajo las torrenciales lluvias y los niños se enfermaban de gravedad.


Debido a este cruel sufrimiento y en aras de la sobre vivencia, la mayoría de la gente decidió refugiarse en México, en donde conformaron campamentos de refugiados en Quinta Roo, Campeche y en otros Estados.


Así pasaron 12 años, la gente estaba dividida, la mayoría refugiados en México y unas treinta familias se quedaron como desplazados en Guatemala. Quienes se fueron a México recibieron buena atención por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y de algunos mexicanos que ayudaron a la gente cuando llegaron y durante la estancia allí.


Mientras los que se quedaron en Guatemala, vivieron en un ambiente de terror, porque la guerra no terminaba y desamparados a sus suertes.


A pesar de que este grupo estaba bajo fuertes controles del ejército, lograron reconstruir un poco de lo perdido en la guerra.


En 1994 la mayoría de los refugiados en México, retornaron a Guatemala, para retomar la tierra y el estilo de vida iniciado con anterioridad.


Los refugiados estando en Guatemala, lograron que la comunidad se volviera a integrar para reiniciar la reconstrucción de las infraestructuras sociales y físicas; eso sí, con las diversas experiencias de sufrimiento vivido en la guerra y durante la separación de doce años.


El parcelamiento Santa María Tzejá surgió del fraccionamiento de la finca rústica número 1837, folio 34, libro 6, de Bienes de la Nación, ubicada al Sur del municipio de Playa Grande, Ixcán, en el departamento de El Quiché; en la región Nor-Occidental de la república de Guatemala.


Con la ayuda de un Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) se pudo constatar que el parcelamiento Santa María Tzejá se encuentra ubicado dentro de las coordenadas “Unit Transversal Mercathor” (UTM).


Santa María Tzejá pertenece a la micro-región III de la división política del municipio de Playa Grande, Ixcán. Limita al Norte, con el parcelamiento San Lucas; al Noreste, con el parcelamiento San José La Veinte; al Noroeste, con el parcelamiento Santo Tomás Ixcán; al Sureste, con el río Tzejá; y al Suroeste, con el parcelamiento Kaibil Balam.


El parcelamiento posee alturas máxima y mínima de 300 y 160 msnm, respectivamente.


Extensión

Según la certificación registrada, la finca que se fracciona para dar origen al parcelamiento Santa María Tzejá, tiene una extensión de 3,909 ha. Sin embargo, con un chequeo de los mojones y con la ayuda de un GPS, se pudo constatar que la superficie total obtenida asciende a la extensión de 4,103.67 ha, dato que será tomado como base para los efectos del estudio.



Población total La población que se encuentra en la comunidad de Santa María Tzejá es de 1,150 habitantes conformada en 208 familias. Por lo general, cada familia está integrada por 5 o 6 personas.


Distribución étnica Respecto a la distribución étnica de la población, de acuerdo a un recuento del número de familias se pudo establecer que la mayoría de la población es de la etnia Maya–K’iche ’ con el 86.5% (180 familias) de la población y el 13.5% (28 familias) de la población es no indígena (mestizo).


En cuanto al idioma la mayoría de la población es bilingüe ya que la mayoría (86.5%) de las familias que hablan K’iche’ también hablan el idioma Español. El restante 13.5% de la población únicamente habla el idioma español.

Densidad de población


El parcelamiento Santa María Tzejá cuenta con 1,150 habitantes en un territorio de 41.0367 km2. Con base a lo anterior, se tiene una densidad poblacional aproximada de 28 habitantes por km², lo cual es mucho menor que la densidad poblacional nacional (103 habitantes/ km²).

Con información del Ingeniero Agrónomo Emiliano Panjoj.